GARGAJO ÁCIDO
Verde y viscoso; largo o pequeño eso depende del zoom.
"Who do you think you are?"
It's never easy to say goodbye
To the faces
So rarely do we see another one
So close and so long
I asked the room if I'd said enough
No one really answered
They just said, "Don't go, don't go"
Well all this leaving is neverending
I kept hoping for one more question
Or for someone to say,
"Who do you think you are?"
So I could tell them
With intensity, the drop evaporates by law
In conclusion, leaving is easy
When you've got some place you need to be
I'm giving up this gig for another seaon
With the TV on mute
I'm listening back to the tapes
On the hotel bed
My my my apocalypse
I realized I had said very little about ways or wheels
Or riding for the feeling
Riding for the feeling
Is the fastest way to reach the shore
On water or land
Riding for the feeling
What if I had stood there at the end
And said again and again and again and again and again
An answer to every question
Riding for the feeling
Would that have been a suitable goodbye?
Lo buscado está en el propio buscador.
Estoy leyendo La gramática del tiempo de Leonardo da Jandra, su forma de escribir me ha gustado bastante sobre todo porque repasa teoría filosófica que tengo muy olvidada, más bien nunca aprendida. Leo sobre el dinamismo y el estancamiento de la sociedad. Leo sobre la muerte y el tiempo. Las ganas de matar de un huatulqueño y la pérdida de lo "sagrado" que nos llevará a la decadencia, según el autor. La civilización es representada como el estado de derecho mientras la barbarie es el estado natural.
Me imagino viviendo en la costa oaxaqueña, pero la imagino solitaria y ruidosa. El mar que hace música y no ruido o quizá hace ruido y no música, algo que llega a mis oídos, tenga los ojos abiertos o los tenga cerrados.
Lo que me gusta de la imaginación es que en un cambiar de pensamiento la segunda opción derriba a la primera y así podemos ir derribando nuestras primeras ideas y sosteniendo las últimas. Pensar en el presente, en el adverbio "ya" que indica tiempo inmediato. No voltear hacia atrás pero tampoco ver hacia adelante. Estar flotando en una piedra gigante que se encuentra justo en medio del mar, con nuestras plantas de los pies bien anclados y la mirada en un punto fijo y cercano. Tambaleando de vez en cuando pues no todo se trata de mantener el equilibrio. Se vale saltar e incluso también es permitido clavarse en el agua hasta la profundidad.
Aquí unas citas del libro:
"Privado de su ritualidad (pasado) y de su libertad (futuro) el nativo hace del consumo (presente) la medida de su felicidad: consumo, luego soy; y cuanto más consumo, más soy".
"Siendo la felicidad masiva todavía inconcebible, la única opción es la utopía grupal o de pareja. Lo demás es profanación civilizadora, tecnocracia, inmoralidad, poder".
"La mentalidad utópica debe ser en consecuencia, anticonsumista y metódica, ritual y ajena al poder, apasionada por la naturaleza y consciente de sus límites".
"Hoy se sabe que la duda es infinita, y que ser escéptico es la forma menos comprometedora de enfrentar la estupidez masiva".
"El hombre en cuanto a ser físico, es gobernado como los otros cuerpos por leyes invariables. En cuanto ser inteligente viola incesantemente las leyes que Dios ha establecido, y cambia las que él mismo ha forjado".
Todos son enunciados que me he topado en La gramática del tiempo, el que más me gusta es el tercero, el que habla acerca de la utopía, porque es lo que hago diariamente: utopizar (si es que eso es una actividad). Quizá mi utopía aún no está consciente de sus límites pero pienso de forma "utópica" en que algún día lo estará.
La utopía como una foto aérea que se le toma al campo o a una ciudad, podemos ver todas las vértices, todos los caminos posibles mientras escuchamos la voz de algún individuo que dice: "porque el mundo y es el mundo y no escribe historias que terminen en..." y permanecemos atentos mientras nos rascamos la cabeza.
En fin, seguiré leyendo y espero como sugieren las palabras en la contraportada del texto, realizar mi utopía costeña de (re)leer este libro de Da Jandra frente al mar.
No estoy escribiendo una reseña del libro, ni una recomendación, son ideas sueltas a la gramática del tiempo.
No estoy escribiendo una reseña del libro, ni una recomendación, son ideas sueltas a la gramática del tiempo.
How to disappear completely
Hace una semana fui a la biblioteca y me dispuse a buscar algunos libros de Slavoj Žižek un filósofo esloveno que ha llamado mi atención así como la de otros muchos. Mi primer acercamiento a su "pensamiento" fue a través de un documental que vi en youtube en donde al principio habla del amor como un acto violento y ya después aparece acostado en su cama sin camisa mostrando su pelo en pecho y hablando sobre las ideas que tiene acerca de Lacan y de Marx. Debo confesar que en primera instancia me impactó su idea sobre el amor, el amor mostrado como un acto violento
pero también sobre la cultura y "la pasión por lo real".
Aquí cito algunos fragmentos que apunté en una libreta aunque no tienen mucho que ver unos con otros:
Nuestra propia libertad sirve para enmascarar y sostener nuestra más profunda falta de libertad.
Podríamos decir en términos generales que el pensamiento libre es el mejor de todas las salvaguardas contra la libertad. En su estilo moderno, la emancipación de la mente del esclavo es la mejor forma de entrar a la emancipación del esclavo. Enséñele a preocuparse de si quiere ser libre y nunca se liberará.
Gilbert Keith Chesterton.
Piensa tanto como quieras y tan libre como quieras pero ¡Obedece!
Kant.
La característica clave del siglo XX: la pasión por lo real. En contraste con el siglo XIX lleno de proyectos e ideales utópicos o científicos, de planes para el futuro, el siglo XX se ha atrevido a enfrentarse a la cosa en sí, al realizar directamente el añorado Nuevo Orden.
El movimiento verdadero y definitorio del siglo XX es la experiencia directa de lo Real como algo opuesto a la Realidad social cotidiana, lo Real en su extrema violencia como precio que hay que pagar por pelear las decepcionantes capas de la realidad.
Es un problema muy antiguo saber exactamente qué es la realidad. Cómo estamos nosotros en esta realidad, haciendo qué y para qué. Hasta dónde es cierto que tenemos libertad. Saber elegir es la clave, un día me dijeron eso. Ser quizá los más pesimistas pero nunca unos amargados. Tenía pensado escribir más sobre esto, sobre aquello pero estoy algo cansada, qué tan real puede ser esto que digo. La incertidumbre siempre la incertidumbre. ¿Es más real la realidad que la incertidumbre? este último concepto es lo más real que he encontrado en este mundo. No quiero que me recuerden por decir que no creo más en el amor, tampoco quiero que me recuerden por lo contrario. Quizá lo mejor será que no me recuerden. Todo eso del siglo XX. Ya estamos en el XXI y todo sigue siendo un simulacro. Así como hay gente desilusionada existe otra que no lo está. Eso es lo maravilloso de los pensamientos y de las formas de percepción que cambian en cada cabeza, aquí estamos quizá para tratar de entender todo esto que en realidad no sabemos de qué se trata pero no paramos de escribir. Todo este despilfarro sin sentido que usted acaba de leer, sólo es para entenderme sin entenderme y empezar a utilizar los preceptos de la contradicción. Pierda su tiempo en otra cosa por favor.
pero también sobre la cultura y "la pasión por lo real".
Aquí cito algunos fragmentos que apunté en una libreta aunque no tienen mucho que ver unos con otros:
Nuestra propia libertad sirve para enmascarar y sostener nuestra más profunda falta de libertad.
Podríamos decir en términos generales que el pensamiento libre es el mejor de todas las salvaguardas contra la libertad. En su estilo moderno, la emancipación de la mente del esclavo es la mejor forma de entrar a la emancipación del esclavo. Enséñele a preocuparse de si quiere ser libre y nunca se liberará.
Gilbert Keith Chesterton.
Piensa tanto como quieras y tan libre como quieras pero ¡Obedece!
Kant.
La característica clave del siglo XX: la pasión por lo real. En contraste con el siglo XIX lleno de proyectos e ideales utópicos o científicos, de planes para el futuro, el siglo XX se ha atrevido a enfrentarse a la cosa en sí, al realizar directamente el añorado Nuevo Orden.
El movimiento verdadero y definitorio del siglo XX es la experiencia directa de lo Real como algo opuesto a la Realidad social cotidiana, lo Real en su extrema violencia como precio que hay que pagar por pelear las decepcionantes capas de la realidad.
Es un problema muy antiguo saber exactamente qué es la realidad. Cómo estamos nosotros en esta realidad, haciendo qué y para qué. Hasta dónde es cierto que tenemos libertad. Saber elegir es la clave, un día me dijeron eso. Ser quizá los más pesimistas pero nunca unos amargados. Tenía pensado escribir más sobre esto, sobre aquello pero estoy algo cansada, qué tan real puede ser esto que digo. La incertidumbre siempre la incertidumbre. ¿Es más real la realidad que la incertidumbre? este último concepto es lo más real que he encontrado en este mundo. No quiero que me recuerden por decir que no creo más en el amor, tampoco quiero que me recuerden por lo contrario. Quizá lo mejor será que no me recuerden. Todo eso del siglo XX. Ya estamos en el XXI y todo sigue siendo un simulacro. Así como hay gente desilusionada existe otra que no lo está. Eso es lo maravilloso de los pensamientos y de las formas de percepción que cambian en cada cabeza, aquí estamos quizá para tratar de entender todo esto que en realidad no sabemos de qué se trata pero no paramos de escribir. Todo este despilfarro sin sentido que usted acaba de leer, sólo es para entenderme sin entenderme y empezar a utilizar los preceptos de la contradicción. Pierda su tiempo en otra cosa por favor.
Siempre hay una bonita imagen para decorar estas palabras dispersas.

Existen momentos en los que las palabras se ocultan en los pensamientos. A veces imagino que dentro de mi frente tengo una caja, en esa caja guardo papelitos, experiencias una en una. Hago una analogía con la realidad pues tengo una cajita llena de recuerdos. ¿Para qué sirven? Para tener un respaldo, el pasado está pero aquí, ahora, pasan otras cosas.
Me sorprendo. La vida me da lecciones, a veces aprendo, a veces no quiero aprender.
Las palabras que se quedan en el pensamiento.
Hay unas que corren más rápido que otras y me sigo sorprendiendo de todo y quizá en mi cabeza pase la idea de que esto de vivir es un peligro.
Es un peligro, es emocionante, no encuentro un buen adjetivo en estos momentos.
Somos eso, un cúmulo de sensaciones. De formas, de tactos.
Somos eso, un montón de piedras que arrojamos a destiempo al mar.
Somos eso, el color del mar, más cerca o más lejos de la inmensidad.
Somos problemas y soluciones y estamos tan llenos de ridiculeces. Aquí estamos todos juntos tan separados que quizá nuestros pensamientos se van conectando mientras se desconectan otros.
Somos gritos, muchos gritos.
Fuerza, más que árboles plastificados.
Una pregunta para Paulina, ¿recuerdas aquel día que dijiste que lo que más te molestaba era lo inesperado?
Una pregunta que te lleva al pasado, al día en que te hiciste esa confesión.
Lo inesperado, la incertidumbre estará por siempre cubriendo nuestros rostros porque yo contaré una historia y tú contarás otra.
Yo hablaré de mis percepciones y tú de las tuyas a pesar de que nuestra vista se dirija a un mismo espacio.
¿De qué trata todo esto?
Somos miedo, somos incertidumbre, somos viento en la cara, somos frío y calor, somos un globo, somos voces, somos acordes, somos caras, somos un cúmulo de sensaciones. Un conjunto de cosas sin orden.
Experiencias y la palabra.
Ahí está todo junto.
En esta noche somos gargantas y canciones, somos un ritmo, conjuntamos nuestras sensaciones.
Aquí estamos para caminar y observar todo lo que topamos en ese camino en el que andamos.
Me gustaba tanto jugar al "sube y baja", ahora entiendo por qué, porque ese juego es una síntesis filosófica de todo esto que está pasando.
Con las vísceras, con la frente, con los dientes, con todos los gestos que tengo para expresarme.
Con todos esos pensamientos que aún no existen para mí pero sé que estarán.
Pensamiento+incertidumbre=nosotros estamos aquí.
Toda mi cabeza es un radio.
Don't get any big ideas they're not gonna happen You paint yourself white and feel up with noise but there'll be something missing
Now that you've found it, it's gone Now that you feel it, you don't You've gone off the rails
So don't get any big ideas they're not going to happen You'll go to hell for what your dirty mind is thinking
A veces Thom Yorke añade la siguiente estrofa cuando la toca en directo:
She stands stark naked and she beckons you to bed don't go, you'll only want to come back again
Muchos gritos, muchas buenas imágenes, muy buen día lleno de charcos.
Now that you've found it, it's gone Now that you feel it, you don't You've gone off the rails
So don't get any big ideas they're not going to happen You'll go to hell for what your dirty mind is thinking
A veces Thom Yorke añade la siguiente estrofa cuando la toca en directo:
She stands stark naked and she beckons you to bed don't go, you'll only want to come back again
Muchos gritos, muchas buenas imágenes, muy buen día lleno de charcos.
Volver.
Volver a una patria lejana,
volver a una patria olvidada,
oscuramente deformada
por el destierro en esta tierra.
¡Salir del aire que me encierra!
y anclar otra vez en la nada.
La noche es mi madre y mi hermana,
la nada es mi patria lejana,
la nada llena de silencio,
la nada llena de vacío,
la nada sin tiempo ni frío,
la nada en que no pasa nada.
-Xavier Villaurrutia.
Lugar de los que huyeron.
Mientras la muerte nos pudre beso a beso
nosotros pensamos en manzanos y en pájaros.
Mientras la muerte nos pudre beso a beso,
nosotros pensamos en ríos y en patos.
Mientras la muerte nos pudre beso a beso,
nosotros pensamos en ciudades y en amadas.
Mientras la muerte nos pudre beso a beso,
nosotros pensamos en atrios y en nogales.
Mientras la muerte nos pudre beso a beso,
nosotros pensamos en submarinos.
Mientras la muerte nos pudre beso a beso,
nosotros, a veces, pensamos en nosotros, en la muerte, en dios.
-Ricardo Yáñez
El carnaval de Huejotzingo.
Huejotzingo es un municipio del estado de Puebla, localizado cerca de la falda de la sierra Nevada. Tiene una superficie de 188.80 kilómetros cuadrados que lo ubica en el lugar 67 con respecto a los demás municipios del estado. Su nombre significa en náhuatl Pequeño sauzalito o Sauces pequeños.
La post-adolescencia, las viseras, el alivio y la libertad.
Nunca había visto a los volcanes de cerca como lo he estado haciendo en estos días, al tener un paisaje tan esplendoroso a mi alrededor no tendría por qué quejarme de nada. Conservo mis ojos y además de eso conservo la capacidad de asombro que muchos ya perdieron. O quizá que muchos nunca tuvieron.
La nostalgia y esas cosas que te hacen detenerte en los recuerdos, a veces en recuerdos que ni siquiera valen la pena. Como me pasó hace algunos días.
No necesito ese pasado, ya desde hace mucho tiempo he tenido bien claro que no quiero que regrese nunca. Me siento con mucha libertad y esa sensación no la cambio por los años anteriores.
Aquí están mis papilas gustativas, mi tiempo para leer
para escribir, aquí dentro de mi cabeza tengo un montón de conexiones nerviosas que me hacen ser como soy. Me llevo todo lo que necesito a donde quiera que vaya, a donde quiera que regrese.
La vida también se encarga de quitarme a los roedores de encima, de quitarme lo que no trae nada bueno, ni una pizca.
La fortuna.
Hoy brindaría alzando el licor a favor de la fortuna, la que me persigue pero que en algunas ocasiones yo no quiero que me alcance. Hoy me detendré.
Somos seres complejos que a veces sin saber por qué nos aferramos a cosas tan inútiles, tan llenas de basura. También he comprendido que existen "humanos" en el mundo que tienen la cabeza llena de algo peor que la basura y algunas veces su cabeza está también llena de imanes con los cuales atrae a otra gente. Puede que esa otra gente también posea los mismos desperdicios en su cabeza pero puede que existan otras personas que no y que sin embargo, fueron arrastradas por ese imán.
Corran rápido, huyan, sean fuertes y poderosos porque se pueden quedar atrapados.
Corran y escuchen fuerte también.
Todos tenemos las palabras, a ellas nunca las perderemos y tenemos que aprender a escuchar las que de verdad nos sirven. Escuchar.
A ignorar también.
Me ha gustado esta estancia en la que he pasado mucho tiempo conmigo misma.
Tengo la vida para ir más lejos.
Si tuviera un abuelo o mis abuelos en donde quiera que se encuentren me dirían algo que es muy cierto: "De los errores se aprende".
Yo no me vuelvo a equivocar de esa manera tan infame. Pensar más antes de sentir simulacros.
Mente despejada, tengo la vida para ir más lejos.
La vida para ir más lejos.
Como quizá, la última parte de este concierto:
La nostalgia y esas cosas que te hacen detenerte en los recuerdos, a veces en recuerdos que ni siquiera valen la pena. Como me pasó hace algunos días.
No necesito ese pasado, ya desde hace mucho tiempo he tenido bien claro que no quiero que regrese nunca. Me siento con mucha libertad y esa sensación no la cambio por los años anteriores.
Aquí están mis papilas gustativas, mi tiempo para leer
para escribir, aquí dentro de mi cabeza tengo un montón de conexiones nerviosas que me hacen ser como soy. Me llevo todo lo que necesito a donde quiera que vaya, a donde quiera que regrese.
La vida también se encarga de quitarme a los roedores de encima, de quitarme lo que no trae nada bueno, ni una pizca.
La fortuna.
Hoy brindaría alzando el licor a favor de la fortuna, la que me persigue pero que en algunas ocasiones yo no quiero que me alcance. Hoy me detendré.
Somos seres complejos que a veces sin saber por qué nos aferramos a cosas tan inútiles, tan llenas de basura. También he comprendido que existen "humanos" en el mundo que tienen la cabeza llena de algo peor que la basura y algunas veces su cabeza está también llena de imanes con los cuales atrae a otra gente. Puede que esa otra gente también posea los mismos desperdicios en su cabeza pero puede que existan otras personas que no y que sin embargo, fueron arrastradas por ese imán.
Corran rápido, huyan, sean fuertes y poderosos porque se pueden quedar atrapados.
Corran y escuchen fuerte también.
Todos tenemos las palabras, a ellas nunca las perderemos y tenemos que aprender a escuchar las que de verdad nos sirven. Escuchar.
A ignorar también.
Me ha gustado esta estancia en la que he pasado mucho tiempo conmigo misma.
Tengo la vida para ir más lejos.
Si tuviera un abuelo o mis abuelos en donde quiera que se encuentren me dirían algo que es muy cierto: "De los errores se aprende".
Yo no me vuelvo a equivocar de esa manera tan infame. Pensar más antes de sentir simulacros.
Mente despejada, tengo la vida para ir más lejos.
La vida para ir más lejos.
Como quizá, la última parte de este concierto:
Condenados al destino.
Los iconólatras (los que adoraban las imágenes)
eran gente muy sutil que pretendía representar a Dios para mayor gloria suya, pero
que en realidad, al simular a Dios en las imágenes, disimulaban con ello el problema
de su existencia. Cada imagen era un pretexto para no plantear el problema de la existencia de Dios. Detrás de cada imagen, de hecho, Dios había desaparecido, es decir,el problema de su existencia ya no se planteaba. Este problema queda resuelto por la simulación. Pero podría pensarse que esta también es la estrategia de Dios mismo, la de desaparecer, y desaparecer justamente detrás de las imágenes. Dios aprovecha las imágenes para desaparecer, obedeciendo también a la pulsión de no dejar rastros, y así queda realizada la profecía: vivimos en un mundo de simulación, en un mundo en el que la más alta función del signo es hacer que desaparezca la realidad y a la vez esconder esta desaparición.Eso es lo único que hace hoy el arte y lo único que hacen los medios de comunicación: por ello están condenados a un mismo destino.
Una cita que leí hoy de una conferencia de Jean Baudrillard llamada La ilusión y la desilusión estéticas.
eran gente muy sutil que pretendía representar a Dios para mayor gloria suya, pero
que en realidad, al simular a Dios en las imágenes, disimulaban con ello el problema
de su existencia. Cada imagen era un pretexto para no plantear el problema de la existencia de Dios. Detrás de cada imagen, de hecho, Dios había desaparecido, es decir,el problema de su existencia ya no se planteaba. Este problema queda resuelto por la simulación. Pero podría pensarse que esta también es la estrategia de Dios mismo, la de desaparecer, y desaparecer justamente detrás de las imágenes. Dios aprovecha las imágenes para desaparecer, obedeciendo también a la pulsión de no dejar rastros, y así queda realizada la profecía: vivimos en un mundo de simulación, en un mundo en el que la más alta función del signo es hacer que desaparezca la realidad y a la vez esconder esta desaparición.Eso es lo único que hace hoy el arte y lo único que hacen los medios de comunicación: por ello están condenados a un mismo destino.
Una cita que leí hoy de una conferencia de Jean Baudrillard llamada La ilusión y la desilusión estéticas.
Pero una ley infalible asegura que cuanto más repudiamos algo, más se aparece en nuestra vida. p.51

-A ver si me entiendes-dijo apagando su cigarro en el suelo del camión-, alguna gente se sorprende de que las plantas crezcan en hidroponias, en laderas sequísimas, o el moho que vive en condiciones inimaginables. ¿Qué me dices de los amores sin un milímetro de futuro?, ¿los que nacen en calabozos, en los cruces de trenes? Yo les llamo amores-hongo y requieren de mucho valor o de mucha estupidez.
El Huésped de Guadalupe Nettel, p. 154.
Aquí todo madura y se descompone con facilidad.
Soy el narrador. El que dicta esta historia simplemente, sé de los pensamientos y de las ideas de otras personas. Sé la historia de esa persona y de aquella otra.
Sé lo que les pasa y lo que ven.
Ella, una fanática de todo y de nada, le gusta saber de muchas cosas, su imaginación le impide estar acorde con la realidad, la imaginación o la pereza, no lo sé muy bien. Sé que le gusta el arte, su pintor favorito René Magritte. Le gusta la literatura, no tiene ningún escritor favorito pero le gusta Raymond Carver, Paul Auster y recientemente lee a Virginia Woolf. Su futuro no es muy claro pero tampoco su presente, su mente está un poco estancada. La veo pasar y sé de ella, de sus pensamientos y su vida porque yo soy un narrador. Tiene un trabajo que no le gusta mucho, de hecho tiene dos trabajos que aunque no los aborrece, tampoco está conforme, ella no está conforme con nada. Le falta algo de motivación o quizá simplemente arriesgarse más. Le gusta escribir pero no lo hace muy seguido, piensa mucho en ello, en las historias que le gustaría escribir en qué decir y cuándo, pero como les decía para ella es difícil notar que un pensamiento no es la realidad tangible y concreta. Por lo que a veces le basta el pensamiento, lo cual le ha traído algunos conflictos existenciales internos con los que batalla algunas veces. Hace varios meses que no escribe un relato y un día de navidad, después de ver demasiadas películas decide sentarse y tratar de escribir en el ordenador. Piensa en muchos temas: en barcos, en escribir alguna historia que tenga que ver con la formación de los planetas, con el clima, con el caos del mundo y hasta en escribir sobre las compras de pánico.
Decidió escribir sobre el tema que menos podría interesarle al mundo (al mundo de los lectores, las editoriales y en general al: mundo), así que se dispuso a escribir un relato sobre sí misma. Un relato de su vida. Hace algún tiempo concluyó con algunas etapas en su vida, se gradúo y terminó una relación. Le daba mucha pena escribir algo sobre su vida, pero a fin de cuentas lo intentó. Escribió sobre ella y sobre ellos (personas que estaban a su alrededor), lo siguiente:
En una tarde de mayo, Teresa portaba un vestido verde y unas mallas cafés, no se había dado cuenta que para esa tarde primaveral había escogido un vestuario similar al de un árbol. Tenía trabajo, mucho trabajo en un festival de cine, se encargaba de organizar unas conferencias sobre un famoso cineasta ruso llamado Andrei Tarvkovsky. En el mundo hay muchas personas que dedican su tiempo a realizar análisis sobre cosas realmente innecesarias, por ejemplo: análisis sobre las películas de este señor. Sin embargo, ella pensaba que había varios seguidores de aquel director y que sería bueno reunir a esa gente para que hablaran de sus aficiones y un tanto de los fetiches que tenían.
Esas conferencias absorbían su tiempo y sólo quería que quedaran perfectas ya que si lo lograba obtendría un puesto en las oficinas de la Cineteca Nacional. Uno de sus pasatiempos preferidos era sin duda ver películas, el cine llenaba un espacio de su vida por lo que deseaba trabajar en la cineteca.
Se encontraba en un momento conflictivo con un chico con el que había salido algunos años. La vida se encargó de terminar con lo que había que terminar, aun así quedaron algunas secuelas que el paso del tiempo poco a poco fue curando. A ella todavía le parece increíble el haber podido dejar de establecer contacto con él, aunque le parecía, faltaba más determinación de su parte.
Pasó su etapa de prueba y finalmente no consiguió el trabajo en la cineteca, siguió con una vida un poco más solitaria y dos trabajos que a pesar de que no eran los que quería le ayudaron a sostenerse un poco y a comprar cosas que le hacían falta.
Transcurrían los días, ella trabajaba y pensaba mucho en su futuro, por un largo tiempo se perdió de su presente precisamente estando atrapada en los pensamientos sobre su futuro. Se estancó en el tiempo. En el verano fue cautivada por un estudiante de cinematografía, salieron un par de veces y conversaron un par de veces también, eso fue suficiente para que ella pusiera demasiada atención en él. A veces solía ser muy fácil de cautivar. No sabía si esa especial atención era su manera de distraerse de sus verdaderas responsabilidades como la de titularse o la de olvidar o la de conseguir un nuevo trabajo.
Se estancó en el tiempo pensando en alguien a quien no veía y a quien no conocía del todo bien como para decir que estaba enamorada (además decir que uno está enamorado es como decir que se tiene diarrea en una junta laboral a la que no se pudo llegar, es mejor guardárselo y decir que se tuvo un contratiempo). Todo era un poco confuso.
Esa autosuspensión del tiempo pasó del verano al invierno hasta que en una película escuchó la siguiente frase: "las personas (hombres o mujeres) se olvidan convirtiéndolas en literatura". Como si esa frase fuera la llave de la puerta del olvido, Teresa estaba dispuesta a escribir un relato sobre ese chico que le hizo de la manera más absurda suspender el tiempo -sabía que quizá lo que escribiría no resultaría ser literatura, pero esos balbuceos le podrían ayudar en algo- y el resultado fue el siguiente:
Llegada la noche, Esteban tomaba una taza de café en la sala de su casa, con la luz apagada y sólo iluminado por una tenue lámpara, pensaba en la muerte y sus implicaciones. El día anterior había visto un documental sobre la muerte de los pingüinos, los cuales eran suicidas y la película "El séptimo sello" en donde la muerte y el ser humano se enfrentan a un duelo de ajedrez. Pensaba en la defunción, particularmente en el día de su descenso, en cómo sería, en dónde a qué día y a qué hora, sería en un hospital, en la calle, en otro país, con su familia o solitario.
En la oscuridad y con esa taza de café pensaba en todas los detalles de su propia muerte, se imaginó la caja en donde estaría y en cómo sería su funeral (si es que tendría uno), quiénes irían, quiénes llorarían, quienes no. Imaginaba a aquella niña a la que obsequió el cadáver de una mariposa el día que se encontraron en el jardín japonés. La imaginaba llegando al funeral con una caja de galletas, la misma que le había regalado cuando iban en sexto de primaria. Llegaría aun siendo una niña a pesar de los años. Pensaba en ella y en sus amigos de la infancia también, esos que no ha vuelto ver desde entonces.
Pasó algunas horas imaginando los detalles de su muerte, pero lo que realmente hacía que le diera más vueltas al asunto fue la realidad, la realidad de saber que nada de lo que imaginaba pasaría, -los seres humanos solemos fantasear demasiado, por eso, la realidad puede ser un tremendo choque-. Sin embargo, la incertidumbre fue algo que le encantó siempre.
Fue la incertidumbre la que lo llevo a encerrarse dentro de sí, era un tipo un tanto solitario, hablaba poco y sólo cuando era necesario. Estaba consiente de que sus circunstancias de vida definían su personalidad, le gustaba reflexionar acerca de las cosas y situaciones que lo rodeaban. Su voz era muy baja, transmitía cierta tranquilidad a quien lo alcanzaba a escuchar. Las personas están acostumbradas a hablar con un tono alto, quieren llegar a los oídos de todos, si por ellos fuera gritarían todo el día. Él no.
Esteban se dedicaba a escribir guiones cinematográficos y a producirlos también, por las noches se sentaba un rato en su sillón favorito que estaba justo en medio de la sala, tomaba café veracruzano y se disponía a pensar por lapsos de tiempo a veces cortos, a veces largos. Tenía una obsesión por pensar en la muerte, le gustaba leer los poemas de Villaurrutia antes de ponerse a escribir. El guion que más había disfrutado hacer era sobre danza Butoh, ese tema llamaba su atención desde tiempo atrás por los fundamentos en los que se construye esta expresión del cuerpo: "la danza hacia la oscuridad" que pretende recobrar el cuerpo desde el vientre materno.
Elaboró una historia que quiso abordar a través de un cortometraje, construyó vestuarios que parecían el cielo muy nublado de alguna ciudad abandonada, dos bailarines profesionales estuvieron presentes con sus movimientos el día de la grabación. Gesticulaciones rígidas, la expresión facial en su máximo esplendor, el cuerpo cubierto de llagas despertando al movimiento lento, las sensaciones tomaban velocidad. Corte.
Después de grabar, su mirada se enfocó en aquella bailarina, su cuerpo tan delgado, su cara un poco demacrada, su cabello tan frágil, sus ojos tan fuertes. Quiso abrazarla pero temía que un sólo abrazo fuera a deshacerla. Tenía bailando Butoh ya casi treinta años, conocía la técnica, el poder de la danza hacia la oscuridad. Nadie como ella para transmitir con sus manos, piernas, vientre, rostro.
Esteban quedó impregnado, la pensaba todo el tiempo, quería volverla a ver. La llamó con el pretexto del cortometraje, le dijo que necesitaría hacerle otras tomas. Ella accedió y cuando estuvo en casa de Esteban los dos se sentaron en su sillón favorito y tomaron café. Platicaron un poco sobre sus vidas, la bailarina tenía cincuenta y tres años recién cumplidos, no tenía esposo ni hijos. Vivía sola en una casa muy grande que había heredado de sus padres, desde niña comenzó a interesarse en la danza, pero no fue sino hasta que viajó a Japón a la edad de 23 años cuando conoció el Butoh y se convirtió en su profesión.
Vivió tres años en ese país del cual siguió recordando los campos de cerezos como una imagen linda que la acompañaba todas las noches antes de irse a dormir. Le contó a Esteban que estaba enferma, le quedaban algunos meses de vida según su doctor particular, ella estaba lista para partir. Sentía nervios pero a la vez tranquilidad, era de esas personas que creían en el destino y en que existía un libro que ya estaba escrito y que ese libro regía su vida, el autor ya había escrito esa enfermedad y nadie la podía borrar.
Esteban no podía dejar de mirarla con afecto, a sus adentros pensó que estaba enamorado, que quería besarla pero que era demasiado pronto. Mientras ella hablaba, él se detuvo en la muerte de nuevo. Él, que siempre se intrigaba en las formas de morir, en pensar en su muerte y en lo mucho que le angustiaba no conocer su futuro, se sorprendió al escuchar a una persona que ya tenía bien claro el lecho de su muerte, el médico le contó uno a uno los días y casi tenía una fecha clara en la que dejaría de existir.
Esteban quería que su muerte tuviera fecha también, quería saber el día preciso de la partida de su bailarina de Butoh. En su adolescencia a Esteban lo acompañó muchas veces una canción de The Smiths llamada "There is a light that never goes out" en la que una frase tenía especial atención en él: “to die by your side is such a heavenly way to die”. Siempre se preguntaba si en realidad alguna vez podría decir esa frase a alguien con toda seguridad, ¿algún día sentiría placer y privilegio de morir al lado de alguna persona?
Como Esteban ocupaba bastante tiempo pensando en su muerte, quiso planearla igual que unos novios recién comprometidos planean su banquete de bodas.
Para esto, necesitaba la ayuda de una sola persona, la bailarina de Butoh.
El tiempo pasó y se fueron conociendo mejor, entre los dos formularon ideas para que el cortometraje quedara mejor, a ella le gustaban tanto las imágenes, su vestuario, sus gestos, quedó satisfecha.
Comenzaban a tenerse confianza, la suficiente para que ella le revelara a Esteban la fecha tentativa de su muerte: 23 de mayo.
Era verano, los dos subieron al auto rumbo al bosque, llegaron a ese lugar recóndito y lleno de árboles, se sentaron a comer panecillos y a beber un poco de vino tinto. A sus 53 años y él a sus 24 sabían perfectamente cómo unir sus labios, cómo acariciar sus cuellos, cómo sujetarse de las manos. Después de comer pasaron la tarde localizando a un árbol que fuera lo suficientemente amorfo para que se convirtiera en su favorito.
Esteban creía que los seres humanos tenían una idea muy simple de lo que era la belleza, sus cánones estéticos le parecían de cierta manera vulgares. Él sabía que era la naturaleza la que tenía la belleza que buscaba, ahí nada era perfecto. Las ramas de los árboles, por ejemplo, no eran nunca iguales, ni estaban parejas ni seguían un sólo camino, eran un sin fin de posibilidades en cuanto a formas, eran un sinfín de posibilidades en cuanto a colores, olores, dimensiones. Para él la belleza era ese cúmulo de posibilidades, esa enredadera sin fin.
Al encontrar el árbol, los dos le hicieron un hueco en donde susurraron su más grande secreto, algo que sólo confesarían a aquel tronco café lleno de hojas verdes. Al terminar de susurrar taparon el hoyo. A los dos les daba tanta curiosidad saber qué habían dicho a ese árbol frondoso pero ninguno dijo nada.
Era de noche, se fueron al auto de nuevo y llegaron a la carretera, la neblina cubría el camino, con la canción de The smiths a todo volumen, cerraron los ojos apretando fuertemente los párpados y sin soltarse las manos, se dejaron caer a un barranco lleno de hermosas rocas de diferentes tonalidades.
Teresa puso fin a su relato, mató a sus dos personajes de la manera más obvia, los mató en un auto. Imaginó la caída al barranco con un soundtrack de fondo, lo imaginó en cámara lenta como si estuviera viendo una película en el cine. Después, se dio cuenta de que esa hipótesis sobre escribir de alguien a quien quieres olvidar para olvidarlo de verdad era totalmente errónea porque le surgieron ganas de escribir más y más acerca de la vida de esa persona que la suspendió en el tiempo. Escribió y escribió en una libreta de pasta color púrpura hasta llenarla, sólo ella leyó los relatos y lo hizo una y otra vez hasta llegar al punto de quemar la libreta en la fogata que hicieron sus primos en una noche de campamento. La lectura de la libreta púrpura se había vuelto una obsesión.
No supo qué más decir sobre Teresa, sabía que contar detalles de su vida no le traería nada bueno, además siempre que escribía pensaba que estaba prediciendo el futuro, le daba miedo diagnosticar enfermedades en sus personajes, que fueran suicidas en potencia, que murieran sus amigos, su familia. Pero tampoco le gustaba escribir acerca de la felicidad, le parecía un tema que no era digno de contarse, tal vez sólo de vivirse si es que era posible.
Yo como narrador he podido observarla y ver cuál es su proceso creativo a la hora de escribir y sé que se pone muy nerviosa y que muchas cosas la distraen, siempre tiene la necesidad de beber un vaso con agua cuando está a punto de culminar una idea y tiene que caminar o moverse un rato para luego sentarse y concluirla. No sé si con esa inconstancia llegue lejos. Necesita más lecturas y un tiempo más largo para escribir.
Uno de sus amigos le obsequió algunas películas que ella disfrutó mucho ver, en especial una llamada “Memorias del subdesarrollo” de Tomás Gutiérrez Alea, esta película es cubana y fue hecha en 1968, está basada en una novela del mismo nombre escrita en el año de 1965 por un escritor cubano llamado Edmundo Desnoes en donde nos cuenta la vida de un burgués que trata de adaptarse a los cambios que trae consigo la Revolución. Ella no leyó la novela sólo ha visto la película y notó que el personaje principal refleja a esas personas que llevan una revolución interior constante, esas personas suelen ser muy observadoras y a través de sus ojos podemos ver los cambios en Cuba, su gente y lo que proyectan.
El personaje principal se la pasa observando y dando sus opiniones sobre lo que ve, nos describe qué es y qué significa el subdesarrollo. Habla de algunas características con las que convive la gente que vive en un país subdesarrollado como él, habla hasta del subdesarrollo de sus sentimientos, habla sobre la incapacidad de relacionar las cosas, para acumular experiencia y desarrollarse. Ella tenía muy claras muchas frases de la película. El protagonista era un ser un poco apático que veía con cinismo y un cierto despotismo a sus paisanos y las personas que gestaban la Revolución, sobre todo se burlaba de la gente de su misma clase, los burgueses que eran como marionetas en un país en donde el socialismo estaba a punto de tomar sus propias riendas. El protagonista creía que todos eran unos ilusos y que no había nada ni nadie que pudiera transformar en otra cosa el subdesarrollo de su país.
Al ver la película ella quedó enamorada del personaje principal, su actitud tan aparentemente indiferente, su apatía, su reflexión tan ácida pero de cierta manera tan verdadera acerca de la situación social. Todo eso y uno de sus tantos amores imposibles por ser un ente de la ficción. Esa película desarrolló varias reflexiones en su interior porque a la vez estaba leyendo “El extranjero” de Albert Camus en donde el protagonista era tan parecido al de la película. Como si alguien se hubiera encargado de extirparles las emociones e inyectado sustancias de resignación. Ella se preguntaba si alguna vez podría llegar a ser como ellos a dejarse llevar con resignación pero con muchos cuestionamientos en su interior. Dejándose que la vida le vaya pisando los pies. Así como Cuba, su país México, seguía en el subdesarrollo por eso se identificó con muchos conceptos y observaciones del filme.
Una de las frases de esa película que más se quedó en su cabeza fue en la que se menciona que las personas en subdesarrollo son incapaces de sostener un sentimiento. Se cuestionó sobre si ella sí era capaz de sostener un sentimiento y sobre cómo era o qué era sostener un sentimiento. Se dio cuenta de que los sentimientos le dan miedo al igual que muchos, se dio cuenta de que su cerebro estaba en subdesarrollo.
Yo como narrador, la observé y escribí sobre ella porque estaba muy aburrido mirando el cielo, me sabía de memoria las formas de las nubes, mi imaginación estaba en su apogeo pero a la vez muy trabada, como si alguien la tuviera amarrada a un árbol, quizá al mismo tronco al que Esteban y la bailarina le contaron su secreto.
Su vida me dejó todavía más aburrido, ser un narrador tiene su precio, uno también se acompleja contando las historias de otros pero hay que renovarse y pensar en el próximo relato a narrar ya que aquí en esto que llamamos mundo, todo madura y se descompone con facilidad.
Sé lo que les pasa y lo que ven.
Ella, una fanática de todo y de nada, le gusta saber de muchas cosas, su imaginación le impide estar acorde con la realidad, la imaginación o la pereza, no lo sé muy bien. Sé que le gusta el arte, su pintor favorito René Magritte. Le gusta la literatura, no tiene ningún escritor favorito pero le gusta Raymond Carver, Paul Auster y recientemente lee a Virginia Woolf. Su futuro no es muy claro pero tampoco su presente, su mente está un poco estancada. La veo pasar y sé de ella, de sus pensamientos y su vida porque yo soy un narrador. Tiene un trabajo que no le gusta mucho, de hecho tiene dos trabajos que aunque no los aborrece, tampoco está conforme, ella no está conforme con nada. Le falta algo de motivación o quizá simplemente arriesgarse más. Le gusta escribir pero no lo hace muy seguido, piensa mucho en ello, en las historias que le gustaría escribir en qué decir y cuándo, pero como les decía para ella es difícil notar que un pensamiento no es la realidad tangible y concreta. Por lo que a veces le basta el pensamiento, lo cual le ha traído algunos conflictos existenciales internos con los que batalla algunas veces. Hace varios meses que no escribe un relato y un día de navidad, después de ver demasiadas películas decide sentarse y tratar de escribir en el ordenador. Piensa en muchos temas: en barcos, en escribir alguna historia que tenga que ver con la formación de los planetas, con el clima, con el caos del mundo y hasta en escribir sobre las compras de pánico.
Decidió escribir sobre el tema que menos podría interesarle al mundo (al mundo de los lectores, las editoriales y en general al: mundo), así que se dispuso a escribir un relato sobre sí misma. Un relato de su vida. Hace algún tiempo concluyó con algunas etapas en su vida, se gradúo y terminó una relación. Le daba mucha pena escribir algo sobre su vida, pero a fin de cuentas lo intentó. Escribió sobre ella y sobre ellos (personas que estaban a su alrededor), lo siguiente:
En una tarde de mayo, Teresa portaba un vestido verde y unas mallas cafés, no se había dado cuenta que para esa tarde primaveral había escogido un vestuario similar al de un árbol. Tenía trabajo, mucho trabajo en un festival de cine, se encargaba de organizar unas conferencias sobre un famoso cineasta ruso llamado Andrei Tarvkovsky. En el mundo hay muchas personas que dedican su tiempo a realizar análisis sobre cosas realmente innecesarias, por ejemplo: análisis sobre las películas de este señor. Sin embargo, ella pensaba que había varios seguidores de aquel director y que sería bueno reunir a esa gente para que hablaran de sus aficiones y un tanto de los fetiches que tenían.
Esas conferencias absorbían su tiempo y sólo quería que quedaran perfectas ya que si lo lograba obtendría un puesto en las oficinas de la Cineteca Nacional. Uno de sus pasatiempos preferidos era sin duda ver películas, el cine llenaba un espacio de su vida por lo que deseaba trabajar en la cineteca.
Se encontraba en un momento conflictivo con un chico con el que había salido algunos años. La vida se encargó de terminar con lo que había que terminar, aun así quedaron algunas secuelas que el paso del tiempo poco a poco fue curando. A ella todavía le parece increíble el haber podido dejar de establecer contacto con él, aunque le parecía, faltaba más determinación de su parte.
Pasó su etapa de prueba y finalmente no consiguió el trabajo en la cineteca, siguió con una vida un poco más solitaria y dos trabajos que a pesar de que no eran los que quería le ayudaron a sostenerse un poco y a comprar cosas que le hacían falta.
Transcurrían los días, ella trabajaba y pensaba mucho en su futuro, por un largo tiempo se perdió de su presente precisamente estando atrapada en los pensamientos sobre su futuro. Se estancó en el tiempo. En el verano fue cautivada por un estudiante de cinematografía, salieron un par de veces y conversaron un par de veces también, eso fue suficiente para que ella pusiera demasiada atención en él. A veces solía ser muy fácil de cautivar. No sabía si esa especial atención era su manera de distraerse de sus verdaderas responsabilidades como la de titularse o la de olvidar o la de conseguir un nuevo trabajo.
Se estancó en el tiempo pensando en alguien a quien no veía y a quien no conocía del todo bien como para decir que estaba enamorada (además decir que uno está enamorado es como decir que se tiene diarrea en una junta laboral a la que no se pudo llegar, es mejor guardárselo y decir que se tuvo un contratiempo). Todo era un poco confuso.
Esa autosuspensión del tiempo pasó del verano al invierno hasta que en una película escuchó la siguiente frase: "las personas (hombres o mujeres) se olvidan convirtiéndolas en literatura". Como si esa frase fuera la llave de la puerta del olvido, Teresa estaba dispuesta a escribir un relato sobre ese chico que le hizo de la manera más absurda suspender el tiempo -sabía que quizá lo que escribiría no resultaría ser literatura, pero esos balbuceos le podrían ayudar en algo- y el resultado fue el siguiente:
Llegada la noche, Esteban tomaba una taza de café en la sala de su casa, con la luz apagada y sólo iluminado por una tenue lámpara, pensaba en la muerte y sus implicaciones. El día anterior había visto un documental sobre la muerte de los pingüinos, los cuales eran suicidas y la película "El séptimo sello" en donde la muerte y el ser humano se enfrentan a un duelo de ajedrez. Pensaba en la defunción, particularmente en el día de su descenso, en cómo sería, en dónde a qué día y a qué hora, sería en un hospital, en la calle, en otro país, con su familia o solitario.
En la oscuridad y con esa taza de café pensaba en todas los detalles de su propia muerte, se imaginó la caja en donde estaría y en cómo sería su funeral (si es que tendría uno), quiénes irían, quiénes llorarían, quienes no. Imaginaba a aquella niña a la que obsequió el cadáver de una mariposa el día que se encontraron en el jardín japonés. La imaginaba llegando al funeral con una caja de galletas, la misma que le había regalado cuando iban en sexto de primaria. Llegaría aun siendo una niña a pesar de los años. Pensaba en ella y en sus amigos de la infancia también, esos que no ha vuelto ver desde entonces.
Pasó algunas horas imaginando los detalles de su muerte, pero lo que realmente hacía que le diera más vueltas al asunto fue la realidad, la realidad de saber que nada de lo que imaginaba pasaría, -los seres humanos solemos fantasear demasiado, por eso, la realidad puede ser un tremendo choque-. Sin embargo, la incertidumbre fue algo que le encantó siempre.
Fue la incertidumbre la que lo llevo a encerrarse dentro de sí, era un tipo un tanto solitario, hablaba poco y sólo cuando era necesario. Estaba consiente de que sus circunstancias de vida definían su personalidad, le gustaba reflexionar acerca de las cosas y situaciones que lo rodeaban. Su voz era muy baja, transmitía cierta tranquilidad a quien lo alcanzaba a escuchar. Las personas están acostumbradas a hablar con un tono alto, quieren llegar a los oídos de todos, si por ellos fuera gritarían todo el día. Él no.
Esteban se dedicaba a escribir guiones cinematográficos y a producirlos también, por las noches se sentaba un rato en su sillón favorito que estaba justo en medio de la sala, tomaba café veracruzano y se disponía a pensar por lapsos de tiempo a veces cortos, a veces largos. Tenía una obsesión por pensar en la muerte, le gustaba leer los poemas de Villaurrutia antes de ponerse a escribir. El guion que más había disfrutado hacer era sobre danza Butoh, ese tema llamaba su atención desde tiempo atrás por los fundamentos en los que se construye esta expresión del cuerpo: "la danza hacia la oscuridad" que pretende recobrar el cuerpo desde el vientre materno.
Elaboró una historia que quiso abordar a través de un cortometraje, construyó vestuarios que parecían el cielo muy nublado de alguna ciudad abandonada, dos bailarines profesionales estuvieron presentes con sus movimientos el día de la grabación. Gesticulaciones rígidas, la expresión facial en su máximo esplendor, el cuerpo cubierto de llagas despertando al movimiento lento, las sensaciones tomaban velocidad. Corte.
Después de grabar, su mirada se enfocó en aquella bailarina, su cuerpo tan delgado, su cara un poco demacrada, su cabello tan frágil, sus ojos tan fuertes. Quiso abrazarla pero temía que un sólo abrazo fuera a deshacerla. Tenía bailando Butoh ya casi treinta años, conocía la técnica, el poder de la danza hacia la oscuridad. Nadie como ella para transmitir con sus manos, piernas, vientre, rostro.
Esteban quedó impregnado, la pensaba todo el tiempo, quería volverla a ver. La llamó con el pretexto del cortometraje, le dijo que necesitaría hacerle otras tomas. Ella accedió y cuando estuvo en casa de Esteban los dos se sentaron en su sillón favorito y tomaron café. Platicaron un poco sobre sus vidas, la bailarina tenía cincuenta y tres años recién cumplidos, no tenía esposo ni hijos. Vivía sola en una casa muy grande que había heredado de sus padres, desde niña comenzó a interesarse en la danza, pero no fue sino hasta que viajó a Japón a la edad de 23 años cuando conoció el Butoh y se convirtió en su profesión.
Vivió tres años en ese país del cual siguió recordando los campos de cerezos como una imagen linda que la acompañaba todas las noches antes de irse a dormir. Le contó a Esteban que estaba enferma, le quedaban algunos meses de vida según su doctor particular, ella estaba lista para partir. Sentía nervios pero a la vez tranquilidad, era de esas personas que creían en el destino y en que existía un libro que ya estaba escrito y que ese libro regía su vida, el autor ya había escrito esa enfermedad y nadie la podía borrar.
Esteban no podía dejar de mirarla con afecto, a sus adentros pensó que estaba enamorado, que quería besarla pero que era demasiado pronto. Mientras ella hablaba, él se detuvo en la muerte de nuevo. Él, que siempre se intrigaba en las formas de morir, en pensar en su muerte y en lo mucho que le angustiaba no conocer su futuro, se sorprendió al escuchar a una persona que ya tenía bien claro el lecho de su muerte, el médico le contó uno a uno los días y casi tenía una fecha clara en la que dejaría de existir.
Esteban quería que su muerte tuviera fecha también, quería saber el día preciso de la partida de su bailarina de Butoh. En su adolescencia a Esteban lo acompañó muchas veces una canción de The Smiths llamada "There is a light that never goes out" en la que una frase tenía especial atención en él: “to die by your side is such a heavenly way to die”. Siempre se preguntaba si en realidad alguna vez podría decir esa frase a alguien con toda seguridad, ¿algún día sentiría placer y privilegio de morir al lado de alguna persona?
Como Esteban ocupaba bastante tiempo pensando en su muerte, quiso planearla igual que unos novios recién comprometidos planean su banquete de bodas.
Para esto, necesitaba la ayuda de una sola persona, la bailarina de Butoh.
El tiempo pasó y se fueron conociendo mejor, entre los dos formularon ideas para que el cortometraje quedara mejor, a ella le gustaban tanto las imágenes, su vestuario, sus gestos, quedó satisfecha.
Comenzaban a tenerse confianza, la suficiente para que ella le revelara a Esteban la fecha tentativa de su muerte: 23 de mayo.
Era verano, los dos subieron al auto rumbo al bosque, llegaron a ese lugar recóndito y lleno de árboles, se sentaron a comer panecillos y a beber un poco de vino tinto. A sus 53 años y él a sus 24 sabían perfectamente cómo unir sus labios, cómo acariciar sus cuellos, cómo sujetarse de las manos. Después de comer pasaron la tarde localizando a un árbol que fuera lo suficientemente amorfo para que se convirtiera en su favorito.
Esteban creía que los seres humanos tenían una idea muy simple de lo que era la belleza, sus cánones estéticos le parecían de cierta manera vulgares. Él sabía que era la naturaleza la que tenía la belleza que buscaba, ahí nada era perfecto. Las ramas de los árboles, por ejemplo, no eran nunca iguales, ni estaban parejas ni seguían un sólo camino, eran un sin fin de posibilidades en cuanto a formas, eran un sinfín de posibilidades en cuanto a colores, olores, dimensiones. Para él la belleza era ese cúmulo de posibilidades, esa enredadera sin fin.
Al encontrar el árbol, los dos le hicieron un hueco en donde susurraron su más grande secreto, algo que sólo confesarían a aquel tronco café lleno de hojas verdes. Al terminar de susurrar taparon el hoyo. A los dos les daba tanta curiosidad saber qué habían dicho a ese árbol frondoso pero ninguno dijo nada.
Era de noche, se fueron al auto de nuevo y llegaron a la carretera, la neblina cubría el camino, con la canción de The smiths a todo volumen, cerraron los ojos apretando fuertemente los párpados y sin soltarse las manos, se dejaron caer a un barranco lleno de hermosas rocas de diferentes tonalidades.
Teresa puso fin a su relato, mató a sus dos personajes de la manera más obvia, los mató en un auto. Imaginó la caída al barranco con un soundtrack de fondo, lo imaginó en cámara lenta como si estuviera viendo una película en el cine. Después, se dio cuenta de que esa hipótesis sobre escribir de alguien a quien quieres olvidar para olvidarlo de verdad era totalmente errónea porque le surgieron ganas de escribir más y más acerca de la vida de esa persona que la suspendió en el tiempo. Escribió y escribió en una libreta de pasta color púrpura hasta llenarla, sólo ella leyó los relatos y lo hizo una y otra vez hasta llegar al punto de quemar la libreta en la fogata que hicieron sus primos en una noche de campamento. La lectura de la libreta púrpura se había vuelto una obsesión.
No supo qué más decir sobre Teresa, sabía que contar detalles de su vida no le traería nada bueno, además siempre que escribía pensaba que estaba prediciendo el futuro, le daba miedo diagnosticar enfermedades en sus personajes, que fueran suicidas en potencia, que murieran sus amigos, su familia. Pero tampoco le gustaba escribir acerca de la felicidad, le parecía un tema que no era digno de contarse, tal vez sólo de vivirse si es que era posible.
Yo como narrador he podido observarla y ver cuál es su proceso creativo a la hora de escribir y sé que se pone muy nerviosa y que muchas cosas la distraen, siempre tiene la necesidad de beber un vaso con agua cuando está a punto de culminar una idea y tiene que caminar o moverse un rato para luego sentarse y concluirla. No sé si con esa inconstancia llegue lejos. Necesita más lecturas y un tiempo más largo para escribir.
Uno de sus amigos le obsequió algunas películas que ella disfrutó mucho ver, en especial una llamada “Memorias del subdesarrollo” de Tomás Gutiérrez Alea, esta película es cubana y fue hecha en 1968, está basada en una novela del mismo nombre escrita en el año de 1965 por un escritor cubano llamado Edmundo Desnoes en donde nos cuenta la vida de un burgués que trata de adaptarse a los cambios que trae consigo la Revolución. Ella no leyó la novela sólo ha visto la película y notó que el personaje principal refleja a esas personas que llevan una revolución interior constante, esas personas suelen ser muy observadoras y a través de sus ojos podemos ver los cambios en Cuba, su gente y lo que proyectan.
El personaje principal se la pasa observando y dando sus opiniones sobre lo que ve, nos describe qué es y qué significa el subdesarrollo. Habla de algunas características con las que convive la gente que vive en un país subdesarrollado como él, habla hasta del subdesarrollo de sus sentimientos, habla sobre la incapacidad de relacionar las cosas, para acumular experiencia y desarrollarse. Ella tenía muy claras muchas frases de la película. El protagonista era un ser un poco apático que veía con cinismo y un cierto despotismo a sus paisanos y las personas que gestaban la Revolución, sobre todo se burlaba de la gente de su misma clase, los burgueses que eran como marionetas en un país en donde el socialismo estaba a punto de tomar sus propias riendas. El protagonista creía que todos eran unos ilusos y que no había nada ni nadie que pudiera transformar en otra cosa el subdesarrollo de su país.
Al ver la película ella quedó enamorada del personaje principal, su actitud tan aparentemente indiferente, su apatía, su reflexión tan ácida pero de cierta manera tan verdadera acerca de la situación social. Todo eso y uno de sus tantos amores imposibles por ser un ente de la ficción. Esa película desarrolló varias reflexiones en su interior porque a la vez estaba leyendo “El extranjero” de Albert Camus en donde el protagonista era tan parecido al de la película. Como si alguien se hubiera encargado de extirparles las emociones e inyectado sustancias de resignación. Ella se preguntaba si alguna vez podría llegar a ser como ellos a dejarse llevar con resignación pero con muchos cuestionamientos en su interior. Dejándose que la vida le vaya pisando los pies. Así como Cuba, su país México, seguía en el subdesarrollo por eso se identificó con muchos conceptos y observaciones del filme.
Una de las frases de esa película que más se quedó en su cabeza fue en la que se menciona que las personas en subdesarrollo son incapaces de sostener un sentimiento. Se cuestionó sobre si ella sí era capaz de sostener un sentimiento y sobre cómo era o qué era sostener un sentimiento. Se dio cuenta de que los sentimientos le dan miedo al igual que muchos, se dio cuenta de que su cerebro estaba en subdesarrollo.
Yo como narrador, la observé y escribí sobre ella porque estaba muy aburrido mirando el cielo, me sabía de memoria las formas de las nubes, mi imaginación estaba en su apogeo pero a la vez muy trabada, como si alguien la tuviera amarrada a un árbol, quizá al mismo tronco al que Esteban y la bailarina le contaron su secreto.
Su vida me dejó todavía más aburrido, ser un narrador tiene su precio, uno también se acompleja contando las historias de otros pero hay que renovarse y pensar en el próximo relato a narrar ya que aquí en esto que llamamos mundo, todo madura y se descompone con facilidad.
Anotaciones en un día de invierno.

Aprendemos a tartamudear con el fin de utilizar ese “truco” como vía de escape ante una charla o situación incómoda. El tartamudeo (la frontera de la palabra) distrae al receptor, lo dispone a un momento de absoluta decepción. El receptor cerrará los ojos, no verá nada, no se molestará en contestar. Mientras seguimos tartamudeando hay infinidad de personas inventando una teoría. Encontrando soluciones imaginarias. Estoy casi segura de que los cálculos matemáticos más asombrosos surgieron después de un perfecto y casi glorioso tartamudeo.
Pensando en todo el tiempo que pierdo.
Breve lista. 5 cosas que me gustan y 5 cosas que no me gustan.
Cosas que me gustan:
1.- La música de Daniel Johnston.
2.- Las cámaras lomográficas.
3.- Los libros de aforismos.
4.- La poesía francesa del siglo XIX y XX
5.- Las bicicletas y las películas de Woody Allen.
Cosas que no me gustan:
1.- La música de Linking Park, ni Blink 182, por ejemplo.
2.- Las cámaras escondidas.
3.- Los libros de caballería.
4.- La poesía barroca.
5.- Lo trineos y las películas del Padrino.
Cosas que me gustan:
1.- La música de Daniel Johnston.
2.- Las cámaras lomográficas.
3.- Los libros de aforismos.
4.- La poesía francesa del siglo XIX y XX
5.- Las bicicletas y las películas de Woody Allen.
Cosas que no me gustan:
1.- La música de Linking Park, ni Blink 182, por ejemplo.
2.- Las cámaras escondidas.
3.- Los libros de caballería.
4.- La poesía barroca.
5.- Lo trineos y las películas del Padrino.
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